Imagen: Prisma Distribución 

El jueves 15 de mayo en Cine UC se llevó a cabo el lanzamiento del Catálogo Prisma 2025, donde además se exhibió una muestra especial de los Clásicos Prisma con algunos de los cortos favoritos de ediciones anteriores. Revisa aquí lo que dijeron los realizadores a Radio UC. 

Por Millaray La Paz, Millaray Zavalla y Paloma Cárdenas 

Prisma Distribución es una distribuidora de cortometrajes universitarios creada por y para estudiantes. Se dedican a la difusión de cortos realizados por alumnos de la carrera de Dirección Audiovisual de la Pontificia Universidad Católica de Chile. En su página web definen su trabajo como “el esfuerzo voluntario y colaborativo, formando una red donde alumnos distribuyen las obras de sus propios compañeros”.

La distribuidora nació en 2020 como una respuesta a una problemática histórica dentro de la facultad: los cortometrajes de estudiantes solían quedarse guardados en discos duros, sin mayor circulación tras sus estrenos académicos. A partir de esa inquietud, Marcela Santibañez —exalumna de la escuela y actual docente— impulsó la creación de un espacio que permitiera darles vida a esas obras:

“La directora de carrera en ese momento, Susana Foxley me presentó la problemática, y así nació la idea. Hice una convocatoria, llegaron ocho estudiantes y pasamos un año diseñando lo que terminó siendo Prisma”.

El proyecto nació en plena pandemia, lo que implicó organizar todo de manera remota. Pese a los desafíos, lograron construir un modelo basado en el traspaso de conocimientos entre generaciones, inspirado en la experiencia de la directora en los Scouts.

“Creamos un modelo donde los más experimentados le enseñan a los nuevos, y eso ha permitido que después de cinco años Prisma siga existiendo”, explica. Actualmente, Prisma cuenta con un staff activo de alrededor de 20 estudiantes, y más de 60 han pasado por la iniciativa, su fundadora comenta las dificultades de armar un modelo que fuera sostenible en el tiempo

“Nosotros trabajamos en la distribuidora con voluntarios pero obviamente los estudiantes después de 4 años se titulan y se van entonces ¿cómo se mantenía al staff? y ahí fue que diseñamos un modelo medio basado como en cómo funcionan los Scouts y que esta idea de como el grande o el que tiene más experiencia le enseña al chico o al nuevo”

Más allá de ser una plataforma de distribución, Prisma ha logrado incorporar esta etapa del proceso cinematográfico al lenguaje y la conciencia estudiantil.

A continuación te presentamos el catálogo de este año y las voces de sus creadores:

No te conozco – Sofía Vargas y Josefa Rozas

Imagen de Prisma Distribución

Al comenzar séptimo básico, Amelia (12), se encuentra con nuevos complejos del cuerpo y normas sociales. Descubre que muchas de sus características no son lo que “deben ser”. En su desesperación por encajar, entre borrones y recortes, comienza a arrancar partes de su cuerpo y a esconderlas en un cajón, hasta que ya no las puede evitar más, al convertirse estas en una criatura, reflejo de todo lo que dejó ir de ella misma.

Más que una idea predefinida, No te conozco nació de una conversación íntima y significativa entre sus creadoras, Sofía Vargas y Josefa Rozas. “Lo que sí sabíamos era que queríamos trabajar juntas, no solo porque somos amigas y ya habíamos hecho los otros talleres juntas, sino también porque tenemos gustos similares a la hora de crear.” Desde ese punto de partida, buscaron un tema que las conectara profundamente. Lo encontraron en la figura de sus hermanas menores, ambas de diez años, al borde de la pubertad. “Queríamos retratar algo que no vemos muy seguido, algo por lo que habíamos pasado, algo por lo que iban a pasar nuestras hermanas […] queríamos abrazar a esas niñas interiores que tenemos.”

El resultado es un cortometraje sensible y simbólico, que pone en escena la transformación emocional de una niña enfrentada a los mandatos sobre el cuerpo y la femineidad, en una etapa vital marcada por la confusión, el deseo de pertenecer y la pérdida de sí.

Formar parte del catálogo Prisma 2025 representa para ellas una oportunidad muy valorada. “Para nosotras es un honor estar en el catálogo […] nos sentimos muy afortunadas de haber quedado.” Además del reconocimiento, hay una fuerte motivación en lo que este espacio significa: la posibilidad de que el corto circule y llegue a más públicos.

Respecto a lo que viene, sus expectativas son claras: “Tener un buen recorrido. Por otro lado, personalmente espero poder seguir trabajando en proyectos que me motiven tanto como este.” Comenta Vargas.

El corazón de No te conozco está en su deseo de acompañar. “Esperamos que las niñas y mujeres que vean el corto puedan sentirse representadas y acompañadas”, expresa Sofía. La obra se construye como un mensaje de aliento para quienes transitan —o han transitado— ese momento incierto en que se desdibuja la infancia y comienza a emerger la identidad. “Que esta etapa no se sienta tan difícil, y que entiendan que no necesitan cambiar quiénes son para encajar […]. Que reconozcan que la pubertad es una etapa de muchos cambios, pero también una oportunidad para conocerse, aceptarse y abrazarse tal como son.”

Agua Fría – Antonia Martínez y Meme Cabello

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En el campamento Ribera del Río, en Talagante, Ángel (9) y Kimberly (11) juegan a viajar en una furgoneta estacionada en busca de su amiga Sofía (9), quien tuvo que regresar a Colombia, su país natal. En el viaje, otros niños de diversas nacionalidades se suman a la aventura. A través del juego y la autoficción, hacen un retrato sobre su experiencia con la migración.

Para este corto, las realizadoras Antonia Martínez y Meme Cabello cuentan que la motivación inicial fue explorar el concepto de «hogar», alejándose de sus propias ideas para abrirse a nuevas experiencias. Fue así como llegaron al campamento Ribera del Río, donde conocieron a las madres de los niños que más tarde protagonizarían el corto. “Durante esas conversaciones los niños siempre estaban jugando alrededor”, recuerdan. La conexión fue inmediata. En una de las visitas, les entregaron una handycam y les dejaron libertad para grabar. “Se la llevaron a distintos rincones del campamento, llevándonos a lugares inaccesibles para nosotras”, relatan. El resultado fue tan poderoso que decidieron construir la historia junto a ellos, desde su propia mirada.

Sobre la selección del corto en el catálogo Prisma 2025, Martínez y Cabello destacan la importancia de contar con un equipo comprometido para acompañar el recorrido del cortometraje. “Prisma representa una gran oportunidad para que esta historia pueda circular y llegar a distintos espacios”, dicen, y agregan que es la primera vez que distribuyen un cortometraje dirigido por ellas, lo que hace aún más significativa esta experiencia.

En cuanto a sus expectativas como realizadoras, ellas han creado la productora MEMORA, desde donde desarrollan proyectos que cruzan la imagen, la palabra y el cuerpo. Actualmente trabajan en su primer largometraje, también junto a niños del campamento, y están entusiasmadas por seguir explorando sus voces y miradas.

Finalmente, esperan que el público pueda reencontrarse con la imaginación, la ternura y la sabiduría de la infancia. “La relación que hemos creado con estos niños nos ha enseñado a volver a ser niñas y redescubrir la fuerza y la fragilidad que habitan esa etapa”, dicen. “Buscamos que este cortometraje sea una invitación a preguntarnos, a recordar, y a volver a creer en el poder del juego, la imaginación y la ternura como formas de resistencia.”

Mamita Lidia – Joaquín Nercasseau y Juan Bautista Tagle

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Mamita Lidia es un retrato inmersivo e inquietante de Lidia Fuentes, una curandera chilena con un don divino para cortar maleficios. En su hogar, acompañada de su esposo ciego y su desahuciado padre, la vemos recibir a pacientes que buscan sanar fulminantes enfermedades de origen oscuro. Entre exorcismos, desentierros y momentos cotidianos, se revela un universo en donde existe un complejo y fascinante equilibrio entre fuerzas aparentemente incompatibles; un contraste surreal entre lo mágico y lo mundano.
Joaquín Nercasseau comenta que la idea del cortometraje surgió antes de comenzar el Taller de Título, cuando el equipo creativo buscaba un proyecto documental que pudiera también explorar lo ficticio. A través de un amigo conocieron a Lidia Fuentes, una mujer de Las Cruces con el deseo de escribir un libro. La propuesta fue otra: hacerle un corto.

“Desde esa fecha (junio 2023) hasta ahora, hemos mantenido una relación estrecha con Lidia, quien nos terminó adoptando como sus hijos casi. De hecho, mucha gente la trata de Mamita por eso mismo, por su carácter y aura maternal. De ahí el nombre del corto.”

El proceso fue intuitivo, guiado por decisiones que tomaban conforme grababan, lo que dio lugar a una narrativa muy orgánica. Inspirados por docentes como José Luis Sepúlveda, el equipo se permitió alejarse de lo lógico y buscar una conexión más espiritual con el material: “Nos inspiraron a alejarnos de lo lógico, a encontrar la poesía, a conectarnos con el alma del corto.”

Sobre su incorporación al catálogo de Prisma, Joaquín destaca el valor de seguir compartiendo su obra y evitar que quede archivada. “Es una alegría tremenda poder soñar e ilusionarse con que el corto será visto por nuevos públicos (…) Ser parte del catálogo es una excelente oportunidad para seguir aprendiendo y enfrentando desafíos propios de la lógica de festivales.”

Más allá del recorrido por festivales, Mamita Lidia funciona como carta de presentación para un proyecto mayor: un largometraje. «Nos gustaría que esa sea la carta de presentación para un proyecto de largometraje que actualmente estamos desarrollando (…) Podríamos escribir un libro entero con todas las cosas que vimos y escuchamos.” Además, el equipo fundó la productora Altibajo, con la intención de seguir creando desde una visión compartida.

La Pena No Duerme de Noche – Martín André, Josefina Montino y Jacinta Del Real

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Luego de la muerte de su hija, un hombre se va a vivir a una casa en medio del bosque junto a su gato. Los fantasmas de su pasado comienzan a atormentarlo, materializados en un monstruo, llevándolo al límite de la locura. Tras intentar escapar y refugiarse, debe enfrentar sus miedos aunque esto termine destruyendo su hogar.

El origen de La pena no duerme de noche se remonta a una serie de conversaciones entre Martín André y Jacobi Hadley, guionista del proyecto. En ellas comenzó a tomar forma un universo emocional que explorara temas como la pérdida, la muerte y la soledad, siempre desde una sensibilidad que permitiera abrirse a lo fantástico.

“La idea nació desde conversaciones que tuvimos con Jacobi Hadley (guionista) sobre la soledad, la muerte y la pérdida. Eran temáticas que nos interesaban investigar y experimentar.” Junto a Josefina Montino (directora y guionista) y Jacinta Del Real (productora y guionista), fueron dando forma a un relato que desde el inicio imaginaron en técnica stop motion: “Era una forma de aprovechar el imaginario y los sentimientos, llevándolos al lado de la fantasía”, comenta André.

A poco de finalizar su etapa universitaria, el equipo se sumó al catálogo de Prisma, una experiencia que Martín valora como una instancia de aprendizaje colectivo: “Para nosotres ha sido una experiencia muy buena. Hemos podido construir una estrategia de distribución y el apoyo que nos han dado ha sido muy valioso para seguir dándole vida al cortometraje.”

Sobre los pasos futuros, el equipo apuesta por un recorrido festivalero que permita que más personas se conecten con esta historia de duelo y transformación. “Deseamos que todo el trabajo que hemos estado realizando junto a Prisma dé sus frutos, que podamos estrenar y mostrar el cortometraje en festivales.”

La esperanza es que cada espectador pueda encontrar algo de sí en este viaje introspectivo, lleno de atmósferas oscuras pero también de sensibilidad y búsqueda interior. “Esperamos que puedan verse reflejados y que puedan empatizar con los sentimientos por los que atraviesa el personaje. A veces el camino más difícil y el enfrentarse a uno mismo es el (sic) correcto.”

En Vivo – Alejandra Mora y Yoksan Xu

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En un pasaje de la periferia de Santiago, Matías (18), comienza a trabajar con un narcotraficante del sector mientras cursa cuarto medio. Un poco más allá una joven travesti que se dedica al trabajo sexual, Madison (21), es echada de su casa y acusada de un robo. Matías y Madison registran y exhiben sus vidas en redes sociales, mostrando la violencia que los atraviesa frente a la mirada ajena.

La idea de En Vivo se desarrolló de forma paulatina, a partir del trabajo en terreno. “No sé si nació la idea desde el principio, como que estuvo claro desde el principio. Yo creo que fue un cúmulo de cosas que empezaron a aparecer desde la investigación, de ir a terreno, de ir a grabar.” El conocimiento previo de Yoksan Xu del lugar fue clave en este proceso: “Igual era un lugar donde Yoksan conocía muy bien, entonces también eso ayudó mucho.” A medida que se relacionaron con las personas del sector, la historia fue tomando forma. “Ahí también fue, yo creo, algo que ayudó mucho también a construir la historia, dónde se iba a hacer y qué iba a ocurrir.” El desarrollo estético del corto también se dio mediante ensayo y error: “La propuesta visual, todo fue también como un ensayo y error, y también de búsqueda y de probar cosas.”

Alejandra Mora se sintió reconocida al ser parte del catálogo de Prisma, a pesar de que no siempre se sintió del todo dentro del proceso. “Yo fui parte de Prisma, siempre lo digo un poco desde lejos, esto de ser parte del catálogo. Pero cuando me avisaron, igual fue importante para mí como que tenga casi que un reconocimiento por parte de la U.” Para ella, el logro representa el esfuerzo acumulado a lo largo de la carrera. “Creo que sí o sí es muy meritorio, como que realmente uno siente que un poco que vale la pena, como tanto esfuerzo, tanto estrés.”

En cuanto a lo que espera para el futuro, desea que el corto tenga circulación y que le sirva para aprender más del medio audiovisual. “Con el corto yo creo que ojalá que le vaya bien, que tenga un buen recorrido. Creo que también es importante para uno aprender cómo funciona el tema de la distribución.” A nivel personal, afirma: “Siempre seguir, nunca detenerse. Es difícil, sobre todo en Chile, pero seguir ahí con convicción y valentía.”

Mora espera que el público vea en En Vivo una obra que se sale de lo convencional. “Quizás que es un corto transgresor. Porque mezcla diferentes formatos, la historia igual es bien power.” La estructura paralela también es un aspecto que destaca: “Siento yo que igual sale un poco de la norma.” Finalmente, subraya la relevancia de contar historias más allá de las condiciones técnicas: “Quizás como que al final la forma de poder narrar una historia como que no depende de tener un gran presupuesto o una gran cámara […] con el poder de una cámara, de celular, se puede crear y contar historias de la misma forma.” Para ella, el cine es también una forma de democratización: “Como un poco de democratizar lo que significa el cine o algo así.”

@ AVRIL – Alonso Salas, Paz Arancibia, Matías Blanco y Juan Honorato

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Con una propuesta íntima y emocional, @AVRIL se adentra en el recuerdo de una relación virtual marcada por el amor, la distancia y la desaparición. A través del viaje introspectivo de TÚ, el cortometraje reflexiona sobre el impacto de los vínculos digitales en la adolescencia, la fragilidad emocional y el duelo cuando lo virtual deja de tener rostro.

La historia nace desde una experiencia real vivida por Alonso Salas, uno de los codirectores, quien mantuvo una relación a distancia con una chica que un día desapareció tras enviar un mensaje de despedida. “Este es un documental que se hizo de manera muy colectiva e íntima”, cuenta la directora Paz Arancibia, y agrega: “Desde mi posición como directora, me sumergí en este relato desde mi juventud, fragilidad y experiencias, lo que me permitió conectar de manera especial con la historia de un amigo y una chica que para mí no tiene rostro, pero la siento como @AVRIL”.

El corto, seleccionado para el catálogo de este año de Prisma, forma parte de una apuesta por historias sensibles, construidas desde el cuidado y la cercanía. Para Arancibia, el proceso no solo ha significado una posibilidad de mostrar su trabajo, sino también de aprendizaje colectivo: “Más allá de las posibilidades de distribución que entrega Prisma, hay algo muy lindo en el trabajo colectivo por llevar las obras de tus compañerxs a otros lugares. […] Yo no sabía nada de distribuir un corto y de a poco he ido entendiendo las lógicas, estrategias y el trabajo que conlleva darles vida”.

Respecto al futuro, el equipo espera que la historia de @AVRIL siga tocando fibras personales en quienes la vean: “El corazón del corto está en ratificar la pureza del amor que se puede dar en una relación virtual […] Queremos llegar al corazón de alguien que haya perdido a algún amigo virtual”.

Versos D’Água – Amadis T. Loyer

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A través de un sueño, un joven se enfrenta a la gran pregunta que lo persigue desde la infancia. ¿Es él un hombre o una mujer? Para llegar a una respuesta, este revisita su pasado obligándolo a enfrentar su creciente deseo de nacer de nuevo. 

Más que una idea, Versos D’Água nace de una necesidad. Así lo describe Amadis de forma muy personal, al reflexionar sobre el origen de este cortometraje profundamente íntimo. “Nace la necesidad mía personal de enfrentarme a preguntas sobre mi identidad de género que han estado presentes en mi vida pero que no la había querido enfrentar tan claramente o tan directamente.”

Esta urgencia creativa se vio impulsada por el hallazgo de un archivo personal: un antiguo audio, grabado en una van escolar en Brasil alrededor del año 2008, donde un compañero cuestionaba en voz alta la identidad de género de Amadis, preguntándole a otros niños si era hombre o mujer. Ese archivo olvidado, redescubierto justo en el proceso de creación, se convirtió en un detonante poderoso. “Fue como un regalo, de cierta manera igual, para la creación de este cortometraje.”

El proyecto se desarrolló en el contexto de un taller audiovisual, en un proceso que implicó mutaciones formales y temáticas: desde ejercicios iniciales vinculados a la nacionalidad, hasta la conformación final de una pieza que explora desde lo personal y lo sensorial. “Es un corto que quería poder habitar en la pregunta y poder enfrentarse a la pregunta, y dejar abiertos los resultados para lo que viniera después.”

La incorporación de Versos D’Água al catálogo de Prisma representa para Amadis un reconocimiento lleno de sentido. “Significa un privilegio, en realidad. […] Me parece muy bonito que se haya dado, porque al final obviamente nosotres no elegimos los cortos, sino que el jurado.”

Más allá de la distribución y el alcance, hay algo simbólico en formar parte de este espacio, un lugar donde se acompaña a las obras en su camino y se les da continuidad. “Prisma también funciona con el mantener un poco el corto y sus cortometrajes vivos a lo largo del tiempo.”

En cuanto a las expectativas, no piensa en respuestas definitivas, sino en seguir explorando. Las búsquedas que le mueven —la identidad de género, la pertenencia, los recuerdos— se entrelazan con el deseo de experimentar formalmente con el cine. “El cortometraje en sí es experimental en su forma, pero también el experimentar, el poder probar distintas cosas, distintos géneros, distintas maneras en que estas historias se pueden ganar cierta vida en pantalla.”

Sobre el vínculo con el público, no hay certezas impuestas. Lo que Versos D’Água propone es una invitación a pensar, a sentir, a conversar: “Ojalá aportar esa conversación, a esa reflexión, a esa inquietud, a esas preguntas […]. Aportar no a las respuestas, pero aportar a la ambigüedad, aportar al querer ver claramente lo ambiguo y lo que no tiene respuesta en ese momento.”

El Final de los Tiempos – Ismael Morales y Martín Osorio

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Los miembros del Taller de Cine CORFAPES, un centro de rehabilitación psicosocial para personas con esquizofrenia, se reúnen para crear una película sobre el fin del mundo. Mientras intentan alertar a las autoridades sobre la inminente llegada de un asteroide, este diverso grupo enfrenta los desafíos de la autorrepresentación en el cine. Así, a través de la improvisación, reflejan sus propias experiencias, perspectivas y reflexiones sobre la vida y la muerte.

El origen de este proyecto se remonta a seis meses antes del taller de título, cuando Ismael Morales y Martín Osorio comenzaron a trabajar con CORFAPES. “Ese fue un poco el momento de inmersión en el proyecto, de investigación, de conocerlos, de que confiaran en nosotros, de nosotros entender su dinámica, su personalidad, cómo todo funcionaba.” Durante ese tiempo, registraron el proceso de creación de una obra teatral en el centro y comenzaron a discutir qué tipo de proyecto audiovisual querían desarrollar. “Sabíamos que no queríamos hacer un documental observacional […] queríamos jugar con algo ficcional, que de alguna forma igual permitiera conocerlos, pero que ellos estuvieran en una agencia importante.”

La idea de que la ficción girara en torno al fin del mundo surgió después de varias discusiones. “Cada vez que la comparábamos con otra idea, nos fuimos dando cuenta que era la que más despertaba en nosotros interés y como una emoción.” El método de trabajo fue completamente colaborativo, tanto con el equipo técnico como con las y los usuarios de Corfapes. “Grabábamos todos los martes durante dos horas, durante más o menos un semestre, como 16 semanas de grabación […] íbamos, conversábamos, proponíamos cosas, ellos proponían, y grabábamos escenas.”

Ser parte del catálogo Prisma fue una grata sorpresa para Morales. “Es un muy bonito reconocimiento, sobre todo pensando que era ya nuestro último proyecto como estudiantes de la universidad.” También destacó el acompañamiento del equipo documental de Prisma: “Nos va apoyando, nos da feedback […] el póster que se hizo con Diseño UC, así que ha sido un importante apoyo para nosotros.” Aún así, subrayó la importancia de no perder la motivación si un proyecto no queda seleccionado. “No quedar no puede significar no seguir adelante con el proyecto […] si uno está motivado y tiene fe en el proyecto, tiene que seguir más allá de si queda o no en Prisma.”

El corto recibió financiamiento del Fondo Audiovisual para su postproducción, lo que permitió trabajar con profesionales como Javiera Veloso en el montaje, Carlos Sánchez en la post de imagen y Tomás Woodruff en el sonido. “Ese fondo significa no solo aprender lo que es un proceso de postproducción profesional, sino también darle una cuota de profesionalismo al corto.” Para Morales, más allá del circuito de festivales, es fundamental la circulación del corto en espacios de salud mental y educación. “Que no se quede solo en un ejercicio cinematográfico, sino que pueda ser realmente de ayuda para la corporación y para las personas que participaron.”

Respecto al público, espera que quienes vean el corto puedan cuestionar los estereotipos en torno a la psicosis y la esquizofrenia. “Que sirva para visibilizar más también a Corfapes […] su trabajo artístico es muy importante.” Además, espera que el humor que permea la obra ayude a generar cercanía: “Hasta ahora las reacciones que hemos visto han sido positivas en ese sentido, la gente se ha podido reír y creemos que igual es importante también para desestigmatizar, poder reírse con ellos.”

 

La selección de este año da cuenta del alto nivel creativo, técnico y conceptual alcanzado por los y las estudiantes, así como del compromiso de Prisma con el desarrollo de nuevas voces en el audiovisual chileno. A través de su acompañamiento, asesorías y apoyo en distribución, Prisma continúa consolidándose como una plataforma clave para que los proyectos audiovisuales de los estudiantes trasciendan el ámbito universitario y lleguen a círculos profesionales, espacios culturales y públicos diversos.

Imagen de Instagram Prima Distribución

Para Marcela Santibañez, el futuro de Prisma está en la continuidad más allá de las personas. Su mayor deseo es que el conocimiento siga fluyendo entre generaciones, y que la iniciativa se mantenga como un referente del cine universitario en Chile.

“Si yo no estoy, no importa, porque los aprendizajes están ahí. No dependen de las personas de turno, se van traspasando. Mi sueño es que se vuelva un referente a través de todos los estudiantes de la industria y ojalá las otras universidades armaran también sus propios Primas”, afirma.

Además, reconoce con orgullo la motivación y colaboración de las nuevas generaciones: “Esta generación es una super motivada con mucha energía que tiene muchas ganas de aprender, que tiene ganas de sacar adelante los proyectos de sus amigos así que es una generación que creo que esta haciendo un super aporte y esta siento además super inspiradora para futuras generaciones”.

Desde Radio UC felicitamos a las y los realizadores por su creatividad, compromiso y sensibilidad al abordar temas diversos y urgentes. Esperamos que este sea solo el comienzo de un camino lleno de nuevas historias, colaboraciones significativas y espacios para seguir ampliando los márgenes del cine estudiantil y chileno.