En conversación con Estación Asia, algunos de sus integrantes —Fabi, J (Jota) y Seba— contaron cómo el grupo surgido de un casting logró consolidarse como una propuesta cultural que mezcla influencias del pop coreano con la identidad chilena.

Por Aline Bergen

J (Jota)

La historia de Q-ARE comenzó con un casting que sus miembros no dudaron en aprovechar. Ninguno se sentía cómodo con la idea de una carrera solista: lo colectivo siempre fue el motor. “Siempre me gustó cantar, pero nunca hacerlo solo, por así decirlo. Entonces después cuando salieron los castings para hacer el grupo yo dije, ya esta es mi oportunidad, necesito como lograrlo”, recordó J (Jota). En la misma línea, Fabi comentó: “Al menos me integré en todo esto desde muy chiquitito, pero siempre soñé con la idea de poder formar un grupo. De hecho, nunca me gustó la idea de ser solista. Cuando vimos el tema de las audiciones fue al tiro: mandé la audición”.

El camino no ha estado libre de dudas, pero todos coinciden en que el respaldo familiar fue clave. “Me daba mucha vergüenza el tema de cantar y bailar. De hecho, no conté que el proyecto incluía baile hasta que quedé en el grupo, porque había dicho solamente que era cantar no más. Cuando quedé, tuve que contarlo, porque de la nada me iban a ver grabando un video (…) Llamé a mis papás y todos se pusieron a llorar, fue súper lindo”, compartió J. Por su parte, Fabi señaló: “Siempre hay dudas o ciertas incertidumbres como de pucha, a lo mejor si no funciona, si funciona, pero hace algo más mientras haces esto. Pero siento que le he sabido demostrar a la gente cercana que se puede y está funcionando, y con los chicos también nos apoyamos mucho en eso”. Para Seba el apoyo de su familia también ha sido un pilar importante para continuar: «Cuando descubrí la audición, mi familia me decía, así como ‘no, anda, dale’. Como yo venía de región y ni siquiera conocía Rancagua, se me hacía más complicado, pero igual decidí sumarme al proyecto. Mi familia sabe que estoy en esto y me apoya bastante, así que formar parte del grupo desde el principio ha sido increíble.»

Fabi

Más allá de la vida personal, Q-ARE ha logrado instalarse como un proyecto cultural con sello propio. Lejos de limitarse a replicar un modelo extranjero, el grupo tomó del K-pop la disciplina de trabajo y la estructura de producción para convertirlas en una herramienta que se adapta a la escena local. Se autogestionan en música, coreografías, audiovisuales y redes sociales. Aunque cuentan con colaboradores como el director de video Chiporro o el estilista Basti, las decisiones creativas recaen principalmente en ellos. “Al principio tuvimos mucho miedo porque sabíamos que la industria urbana como que domina Chile entonces fue como ya, no teníamos que hacerlo, tirémonos y lo que sea. De hecho, nos costó harto.  Ahora con el último tema Pala se fusionó un poco la gente como pseudo urbana con el K-pop y el pop. Fue algo muy loco”, contó J.

Seba

El impacto del grupo ya traspasa fronteras. Sus canciones tienen fanbases en México, España, Singapur, lugares donde ya se hacen dance covers de sus coreografías. Para los integrantes, esa recepción tiene un valor simbólico. “Antes hacía también dance cover y es fuerte como yo hacer dance cover de un grupo como artista y ahora que después de un año me hagan dance cover a mí es como muy loco, realmente muy loco”, reconoció Fabi. En la misma entrevista, reflexionaron: “Queremos que en nuestras próximas canciones los chilenos vean los videos y digan, ‘oye, eso es full chileno’, pero que sea algo también que pase piola para que todo el mundo lo pueda disfrutar”.

 

De cara al futuro, adelantaron que preparan un tema “muy veraniego” y que tienen más de 160 demos listos para ser trabajados. Como banda, coincidieron en que su mayor sueño es representar a Chile en el mundo y consolidarse como un referente cultural capaz de llevar su identidad a escenarios globales.

Escucha la entrevista completa con Q-ARE y descubre más sobre esta boyband nacional.