Este martes 21 de octubre, y siguiendo los pasos de Margaret Thatcher (a quien Takaichi dice admirar profundamente), Sanae Takaichi se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo de Primer Ministro en el país nipón. Con una visión ultraconservadora, Takaichi toma el mando de un país con escasa representación femenina.

Con 64 años, la ultraconservadora Sanae Takaichi asumió finalmente como la primera mujer en ocupar el cargo de Primer Ministro en Japón, luego de tambien asumir como presidenta del Partido Liberal Democrático. Su ascenso pudo concretarse luego de que lograra forjar un acuerdo de coalición de última hora con el Partido de la Innovación de Japón (Ishin). 

Takaishi se transformó en la gran favorita para asumir el cargo luego de que el ex primer ministro, Shigeru Ishiba, anunciara en septiembre de este año que dimitiría luego de los malos resultados que obtuvo su partido en las elecciones parlamentarias de julio.

Este nuevo giro a la derecha de Japón terminó por oficializarse durante la tarde del mismo martes, luego del juramento al cargo de Sanae Takaichi ante el emperador japonés, Naruhito, y también ante el saliente ex primer ministro, Shigeru Ishiba. La ceremonia de toma de posesión se realizó en el Palacio Imperial de Tokio, uno de los mayores símbolos del poder político japonés.

Sanae Takaichi hace reverencia ante el emperador japonés, Naruhito, durante la ceremonia de toma de posesión. Imagen de Kyodo/vía REUTERS.

Su gabinete, sin embargo, incluye únicamente a dos mujeres; Satsuki Katayama, quien asume como la primera mujer ministra de Finanzas; y Kimi Onoda, quien asumirá como ministra de Seguridad Económica. Otras figuras relevantes del gabinete son Shinjiro Koizumi, quien asume como ministro de Defensa, y Toshimitsu Motegi, quien asume como ministro de Relaciones Exteriores.

 

El ascenso de Takaichi, la nueva «Dama de Hierro»

Hace apenas un año, Sane Takaichi, en ese momento ministra de Seguridad Económica, perdía ante Shigeru Ishiba en las elecciones por el liderazgo del Partido Liberal Democrático (PLD), y quien este martes abandonó el cargo de Primer Ministro tras su renuncia. Tras su victoria en la cámara baja, Takaichi pudo hacerse con 237 de los 465 votos totales, lo que le garantizó el apoyo para llegar al cargo.

Sin embargo, su ascenso no fue tan expedito como se esperaba, dado que al perder la mayoría parlamentaria en las elecciones de julio, necesariamente necesitaba conformar una alianza política que le permitiera conseguir los votos en la Cámara Baja para confirmar su cargo.

Komeito, partido de posición más moderada y centrista, decidió abandonar su coalición con el PLD tras 26 años, en respuesta al giro ultraconservador que suponía la llegada de Takaichi al partido. En consecuencia, el pasado 19 de octubre el PLD se vio obligado a conformar una coalición con el también derechista Partido de la Innovación de Japón (Ishin), el segundo partido más grande de Japón.

El acuerdo con Ishin, de momento, no implicaría necesariamente que Takaichi deba designar a militantes del partido en su gabinete. Según el lider del partido, Hirofumi Yoshimura, sería necesario evaluar primero las relaciones de la colación antes de tomar el riesgo de designar ministros.

«En este momento, todavía somos un grupo de legisladores sin experiencia en el gobierno. Entonces, en lugar de pedir un puesto ministerial, primero queremos centrarnos en realizar nuestras políticas como parte de la coalición gobernante», explicó Yoshimura al ser consultado por la posibilidad de incluir ministros de su partido en el Gobierno.

Sanae Takaishi estrecha la mano de Hirofumi Yoshimura, presidente del Partido de la Innovación de Japón. Imagen de Kyodo,

 

Takaichi, ¿un nuevo freno para las mujeres en Japón?

Aunque Takaichi hizo historia este martes al asumir como la primera mujer en ser Primera Ministra de Japón, su recién presentado gabinete cuenta únicamente con dos mujeres, de un total de 19 ministros. La Cámara Baja, en tanto, quedó compuesta apenas con un 15% de los escaños ocupados por mujeres.

Las polémicas ligadas a Takaichi relacionadas con el rol y los derechos de las mujeres se dan en un contexto en el que Japón se encuentra ubicado entre los países con mayor desigualdad entre hombres y mujeres del mundo, según el Global Gender Gap Report 2025. Ubicado en el lugar 118 de 148, se encuentra debajo de países como Senegal y Angola, y apenas por sobre países como Bután y Burkina Faso.

Sus posiciones ultraconservadoras la han llevado a defender la sucesión masculina en la familia imperial japonesa, ha rechazar el matrimonio entre personas del mismo sexo y se ha opuesto también al uso de apellidos separados en las parejas casadas.

Durante su campaña, sin embargo, se ha visto forzada a reducir su tono por la necesidad de obtener votos que le pudieran asegurar su triunfo en la Cámara Baja. Entre sus propuestas más destacadas está la de hacer que los honorarios de las niñeras fueran parcialmente deducibles de impuestos, además de proponer exenciones fiscales para las empresas que brinden servicios internos de cuidado infantil, en un país que lucha contra la baja natalidad.

Los retos de su gobierno y las relaciones con China

Takaichi, heredera y seguidora del asesinado ex primer ministro Shinzo Abe, ha prometido llevar al Partido Liberal Democrático y a Japón a «una nueva era», en un contexto político complicado para la premier japonesa dado la pérdida de la mayoría parlamentaria de su partido, junto con el reciente quiebre con su histórico aliado, el partido Komeito.

La visión revisionista de la historia bélica japonesa por parte de Takaichi la han llevado a ser una figura poco popular en países como China y Corea, naciones que se vieron sometidas total o parcialmente al dominio japonés durante la Segunda Guerra Mundial, y que han acusado históricamente las violaciones de derechos humanos cometidas por Japón durante la guerra.

Sanae Takaichi en una visita al santuario Yasukuni en 2014, lugar que rinde culto a los caídos en las guerras de Japón. Imagen de Koji Sasahara

Sobre China, ha declarado que el gigante asiático «menosprecia completamente a Japón», y se ha enfrascado en sostener que su país debe «abordar la amenaza a la seguridad» que representa Pekín. Sin embargo, ha suavizado su postura en relación con China en los últimos meses, mientras se volvía cada vez más realista su posibilidad de asumir el mando de Japón.

Guo Jiakun, vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores de China aseguró este martes que su país esperaba «avanzar» en sus relaciones con Japón tras la llegada de Takaichi, e instó a Tokio a «cumplir sus compromisos políticos en cuestiones importantes, como la historia y Taiwán».

Sin duda, uno de los mayores desafíos que deberá afrontar Takaichi será el de la baja natalidad. Este año, y según datos entregados por el propio Gobierno, Japón tan solo registró 686.061 nacimientos, en contraposición con casi 1,6 millones de personas fallecidas. Con una taza de fertilidad de apenas 1.15, Japón se ubica entre los países con la menor fertilidad del mundo, muy lejos de los 2.1 niños por mujer necesarios para reemplazar a la población que fallece.

Otro de los retos de la nueva premier japonesa son los detalles del acuerdo comercial entre Washington y su país, que todavía siguen sin resolverse luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, iniciara a comienzos de año su guerra arancelaria contra el mundo entero. Sin embargo, se espera que este asunto pueda quedar saldado durante la próxima visita de Donald Trump a Japón, que se encuentra agendada para la próxima semana.