Los académicos coincidieron en que el TRICEL de la FEUC opera sin un reglamento permanente, lo que ha permitido interpretaciones arbitrarias como la validación de la segunda vuelta de 2026 sin cumplir el quórum exigido por los estatutos.
En entrevista con Página 33, los profesores Luciano Cruz, Teresita Santa Cruz y Juan Luis Goldberg —académicos de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica— analizaron el proceso electoral FEUC 2026, en el que participaron como asesores del Tribunal Calificador de Elecciones (TRICEL). Su rol fue de acompañamiento y orientación jurídica hacia los miembros estudiantiles del Tribunal, sin poseer derecho a voto.
Los tres profesores comenzaron su diagnóstico señalando que el TRICEL de la FEUC carece de una base legal clara. “Creo que esto no pasa ninguna prueba de legalidad. Habla muy mal del movimiento estudiantil que no haya sido capaz de organizarse durante este último tiempo para tener un proceso eleccionario democrático conforme a reglas básicas”, señaló Luciano Cruz, quien hace una década también formó parte del tribunal. “No hay un reglamento permanente del TRICEL. Hay un reglamento de un autoacordado que se fija el propio tribunal. Esto es como que un tribunal se dicte a sí mismo sus propias reglas”, añadió.
La profesora Teresita Santa Cruz, experta en Derecho Constitucional, sostuvo que esta práctica es incompatible con los principios de la función jurisdiccional: “El marco normativo en general tiene que estar establecido con anterioridad. No puede ser que sea el mismo tribunal el que se dé sus propias reglas de funcionamiento, porque eso también pone un velo de duda sobre la imparcialidad con la cual resuelve los asuntos sometidos a su jurisdicción”.
Por su parte, Juan Luis Goldberg, quien ha participado años anteriores en otros procesos, lamentó que el problema se repita constantemente sin solución: “Siempre ha habido una suerte de compromiso por parte de los distintos actores (…) que tan pronto se termine la elección se va a proponer (…) la realización de una reglamentación de carácter permanente. Y (…) al año siguiente resulta que no se hizo absolutamente nada”.
La controversia por el quórum
El estatuto FEUC exige que para validar una elección debe participar al menos el 50% del padrón estudiantil. Este año, ese quórum se cumplió en primera vuelta, pero no en la segunda —donde participaron las listas Nueva Acción Universitaria (NAU) y Amanecer, alcanzando sólo un 43,4% de votación—. Pese a ello, el TRICEL 2026 validó los resultados, argumentando que la segunda vuelta era “accesoria” a la primera.
Los tres profesores coincidieron en que esta interpretación es una demostración de los vacíos con los que se rige el Tribunal. Para ellos, la falta de un reglamento permanente ha dejado espacios grises que el propio tribunal termina resolviendo según criterio.
“La ausencia de una normativa permanente justamente admite estas variaciones en la interpretación, y volvemos al vicio de origen de cuáles son los problemas que también están impidiendo, están desincentivando la participación estudiantil en las elecciones”, explicó Teresita Santa Cruz.
Consultados sobre si es habitual que se interprete la participación de ambas vueltas como un solo proceso, los profesores fueron tajantes al responder que no. “Si se repite, es que se hace de nuevo. Y si se hace de nuevo, se hace con los mismos quórums, con los mismos requisitos, solamente entre las dos listas (que pasaron a segunda vuelta)”, enfatizó el profesor Cruz.
“Yo estaría más preocupado de ver la legitimidad de la federación que se le eligió ahora, sin quórum, más que estar preocupado de la rendición de gasto de las campañas de los distintos movimientos”, opinó.
Goldberg, por su parte, explicó que esta clase de ambigüedades es consecuencia directa de la falta de reglas estables: “Cuando no hay certeza jurídica, cada tribunal interpreta según su conveniencia o la coyuntura. Eso debilita la confianza y la continuidad de las instituciones”.
Cruz: “Tienen un reglamento (de campaña) absolutamente fascista”
En otro momento de la conversación, el profesor Luciano Cruz abordó la baja participación electoral desde otro punto de vista. Criticó que el reglamento electoral vigente limita excesivamente los tiempos de campaña, los lugares donde se puede hacer propaganda y las condiciones de los debates, generando un ambiente restrictivo más que participativo.
“Siendo muy diplomático, tienen un reglamento absolutamente fascista, que va en contra de la participación democrática. En la universidad tenemos que fomentar las discusiones, tenemos que fomentar las conversaciones, y si tenemos todo esto limitado en el tiempo, y de cierta forma, la verdad es que terminamos censurando y aplacando la voz de los estudiantes”, dijo.
El profesor también comentó que los miembros del tribunal asumen una sobrecarga de tareas que excede sus capacidades: “Los miembros del TRICEL son muy pocos. Están revisando las elecciones, les están pidiendo que revisen además dónde están haciendo campaña, cómo están haciendo campaña. El conteo de los votos es una cuestión bien insólita. Llevan todos los votos a San Joaquín para contarlos el último día. No sé por qué razón. Antes se contaban en los distintos campus, donde había mucho más control, había mucha más publicidad respecto de las cosas en los distintos territorios”.
Llamado a reformar la institucionalidad
Al cierre, los tres insistieron en la necesidad urgente de aprobar un reglamento permanente para el TRICEL y revisar los estatutos de la FEUC.
“Cuando los movimientos estudiantiles han perdido fuerza, es fundamental que la institucionalidad los avale y los proyecte para que puedan cumplir con la misión que les es propia”, concluyó Luciano Cruz.
“Las reglas claras son fundamentales para cualquier procedimiento eleccionario”, añadió Teresita Santa Cruz
Finalmente, Juan Luis Goldberg llamó a abrir el debate a toda la comunidad: “Ojalá eso se logre lo más pronto posible para evitar futuras contiendas que terminan deslegitimando el proceso”.
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