Poco falta para que arranque una nueva edición del Mundial, en esta ocasión, una especial por varios motivos. Estados Unidos, Canadá y México protagonizarán por primera vez una copa disputada en tres países diferentes, sumado a la inclusión de un nuevo formato aún más global, donde participarán 48 selecciones de las 6 confederaciones del mundo. El sueño mundialista es cada vez más universal, mientras que para algunos crece el temor de que el torneo pierda parte de su exigencia.

Por Franco Grillo Campano

Solo 7 meses nos separan de una nueva edición de la Copa del Mundo de la FIFA. A partir del once de junio del próximo año, el pulso del planeta volverá a acelerarse, porque Norteamérica celebrará la gran fiesta del fútbol mundial. México, Estados Unidos y Canadá ya se preparan para recibir a millones de hinchas de todos los rincones del planeta. Allí acompañarán a sus selecciones en el sueño de alzar el trofeo más deseado por los más de 3000 millones de fanáticos que aman este deporte.

Nuevo formato

El certamen será pionero en cuanto a su formato. Cambiará su número de participantes por primera vez desde la edición de Francia 1998. La copa pasará a ser disputada por 48 naciones, 16 más que en ediciones anteriores. Los seleccionados serán divididos en doce grupos de cuatro equipos, comprendidos desde la A hasta la L, donde los dos primeros clasificados de cada grupo clasificarán a la siguiente ronda, acompañados de los ocho mejores terceros. Esto dará paso a una nueva etapa de 16vos de final; por tanto, los semifinalistas disputarán ocho partidos, uno más que en Qatar 2022. En total, la copa nos regalará 104 partidos, 40 encuentros más que en su última edición.

Los cupos para la Copa del Mundo de 2026 se dividieron de la siguiente manera según confederación:

  • AFC (Asia): Ocho plazas directas + una para el repechaje.
  • CAF (África): Nueve plazas directas + una para el repechaje.
  • Concacaf (Norteamérica, Centroamérica y Caribe): Seis plazas directas (tres anfitriones y tres clasificados en las eliminatorias) + 2 para el repechaje.
  • CONMEBOL (Sudamérica): Seis plazas directas + 1 para el repechaje.
  • OFC (Oceanía): Una plaza directa + 1 en el repechaje.
  • UEFA (Europa): 16 plazas directas.

Fuente: Brfootball

Los motivos de esta ampliación son variados, pero principalmente económicos. Según Ricardo Zayas, director del instituto Johan Cruyff, la FIFA busca aumentar significativamente los ingresos televisivos, tanto por derechos como por patrocinios. En el papel, globalizar aún más este evento sería un incentivo importante para los anunciantes, dado que estos podrían expandirse y abarcar nuevos mercados al impactar en más países. A este aumento en los ingresos televisivos se tiene que sumar la venta de entradas a los recintos deportivos. La FIFA proyecta que 6.52 millones de personas asistan a los estadios, con boletos cuyo precio va desde los 60.000 pesos chilenos hasta los 6.000.000, en el caso de un asiento privilegiado para presenciar la gran final. Los precios base aumentaron considerablemente respecto de años anteriores.

Según ESPN Argentina, los boletos para los partidos de la fase de grupos, en 2026, son cuatro veces más caros que en Rusia 2018. A esto se suma que los precios de los boletos para la Copa del Mundo 2026 serán dinámicos, por lo que pueden aumentar o disminuir según la demanda de cada partido.

Otro factor involucrado en la inclusión de 16 nuevas selecciones en el torneo que preocupa tanto a fanáticos como a expertos es la competitividad. A través de redes sociales se ha comentado bastante acerca del nivel que presentan algunas de las selecciones clasificadas. Al respecto, muchos usuarios comentan que hay equipos que no aportarán ningún atractivo al espectáculo, que no cuentan con el nivel necesario para hacerle frente a las selecciones más poderosas, participarán sin ser protagonistas y que esto podría generar que la copa se vuelva larga y tediosa, sobre todo en la fase de grupos.

Más allá de las ambiciones económicas y las preocupaciones que existen detrás de este nuevo formato, es imposible negar que se abre una ventana gigante para aquellos países no habituados a clasificar a la máxima cita deportiva internacional. Ejemplos hay varios, dentro de las selecciones que debutan están: Curazao, Cabo Verde, Jordania y Uzbekistán. Mientras tanto, Haití vuelve a la cita mundialista después de 52 años de ausencia y Bolivia se jugará en marzo la clasificación en el repechaje, de lograrlo, volvería a jugar un Mundial más de tres décadas más tarde.

Debutantes inesperados

Uno de los casos más llamativos es el de Curazao, la isla caribeña situada en el mar Caribe, cerca de Venezuela y Aruba. Con apenas 444 kilómetros cuadrados y una población de menos de 200.000 habitantes, Curazao se convirtió en el país más pequeño de la historia en disputar un Mundial. La cabeza al mando de este equipo es el neerlandés Dick Advocaat, el experimentado entrenador de 78 años tiene pasado en PSV, Rangers, Sunderland, Zenit, entre otros equipos europeos. Además, Advocaat ya sabe lo que es disputar un Mundial, lo hizo en su paso por la selección holandesa en la Copa del Mundo de 1994. En esa oportunidad, la “Naranja Mecánica” llegó hasta los cuartos de final. Otro detalle interesante de la histórica clasificación de Curazao es el origen de sus jugadores: ninguno de ellos nació en la isla. La mayoría, al igual que su técnico, nació en los Países Bajos, Estado del cual Curazao es un país autónomo dentro del Reino de los Países Bajos.

Fuente: Marco Var Der Caaij

Similar al caso de Curazao, Cabo Verde también se verá involucrada en su primera Copa del Mundo el año que viene. El pequeño archipiélago ubicado a 500 km de las costas de Senegal consiguió hacerse con una de las nueve plazas directas, y de no ser por Curazao, hubiera sido el país más pequeño de la historia en disputar el torneo. La hazaña de los “Tiburones Azules” le debe su mérito a haber conseguido el primer puesto del grupo D de las eliminatorias africanas, dejando a la histórica selección de Camerún en el segundo lugar.

Más allá de la solidez que mantuvieron a lo largo de todo el proceso clasificatorio, donde cosecharon siete victorias, dos empates y apenas una derrota, Cabo Verde cuenta con una de las anécdotas más insólitas que se hayan visto en un plantel clasificado para la Copa del Mundo. Roberto López, un defensor central irlandés de 33 años de edad, fue contactado por un miembro del seleccionado caboverdiano a través de LinkedIn, una red social utilizada por empresas y personas para encontrar trabajo o hacer negocios. El jugador que hoy pertenece al Shamrock Rovers, puntero de la primera división irlandesa, cuenta con la doble nacionalidad gracias a su padre, un inmigrante de Cabo Verde que se asentó en Irlanda. Hoy, 6 años después de su primera convocatoria con los “Tiburones Azules”, López se prepara para vivir la primera experiencia mundialista del archipiélago volcánico del Atlántico.

Fuente: Ulrik Pedersen/AP

La discusión acerca del nuevo formato que adoptará el Mundial seguirá abierta por mucho tiempo. Una vez veamos el balón rodar por los estadios de Norteamérica sabremos si este favoreció al espectáculo o si sólo enriqueció los bolsillos de la FIFA. Sin embargo, más allá de los ingresos proyectados o el miedo que existe por parte de algunos hinchas de ver una competencia desequilibrada, esta apertura global recuerda que el desarrollo del fútbol no es exclusivo para las potencias.

El amante de este deporte no pierde la esperanza de ver historias épicas como la de Arabia Saudita, que sorprendió al favorito en su primer partido en 2022, o como Costa Rica en 2014, que lideró un grupo lleno de campeones. Y si algo han demostrado las imágenes que circulan desde cada rincón del planeta, es que la pasión por el fútbol trasciende cualquier frontera: incluso en los lugares más inesperados, el deporte rey sigue encontrando la forma de llenar de alegría la vida de las personas.