Imagen: Facultad de Comunicaciones UDD

En el inicio de la temporada de Radio UC, conversamos con el director de la aclamada Matapanki. No solo hablamos de su obra prima reconocida en el Festival de Cine de Berlín, que ya está en distintas salas del país, sino también de la visión del arte del director y sus proyecciones a futuro.

La película escrita y dirigida por Diego Fuentes cuenta la historia de Ricardo, un joven punk de Quilicura que cuida a su abuela y que después de beber un particular trago, el “matapanki”, obtiene superpoderes. Desde ahí es que intenta romper con el status quo, pero pierde el control y termina desatando un conflicto mundial.

Cinco años tuvieron que pasar para que Matapanki estuviera lista. Si bien en sus palabras “no fue precario” el proceso de realización, Diego sí recalca que hay una diferencia importante entre ese proceso y los rodajes que manejan las industrias cinematográficas consolidadas. Esto según cuenta Diego queda de manifiesto en el casting: parte importante del elenco nunca tuvo formación actoral profesional previa.

Diego Fuentes recalca que la película se hizo de la única forma que se podía hacer: de manera punk. Esto queda claro de entrada en la estética: blanco y negro, proporcion 4:3, rotoscopía para los efectos, granito. Así se hizo Matapanki y el director reafirma que siempre se pensó así: «Siempre la conversación fue que, si íbamos a hacer una película con temática punketa y con este discurso, era imposible grabarla en 4K y que se viera en 1080. Se iba a ver como una película tradicional, teníamos que diferenciarnos de eso y sentíamos que la única forma era destruyendo la imagen».

También la película tiene un acercamiento a la política, o al menos mediados por ella. De hecho, la figura del presidente de la República adquiere un papel fundamental para el desarrollo de la película. Sin caer en el panfleto, el film da luces de una clara convicción política -no por nada su eje es el punk-, la que Diego Fuentes confirma: «Siempre va a haber una decisión política en el cine y en el arte. Entonces creo que, esa idea de “no hay que politizar el arte”, es supertonta. Es inevitable, es imposible no hacerlo».

La entrevista completa a continuación: