Tras críticas de la Asociación de Oficinas de Arquitectos y el Colegio de Arquitectos, la cartera mantendrá al jurado original para reevaluar los proyectos ya postulados, revirtiendo la suspensión inicial del concurso.

 

Por Catalina Escobar Santana

 

Este miércoles, el Ministerio de las Culturas revocó la decisión de anular el concurso para la muestra que integrará el pabellón chileno en la 20° Bienal de Arquitectura de Venecia, manteniendo la formación original del jurado con un nuevo proceso de evaluación, tras las críticas de la arquitecta e integrante del jurado, Alejandra Celedón Föster, y la solicitud expresada por la Asociación de Oficinas de Arquitectos y el Colegio de Arquitectos de Chile.

 

El pasado lunes 28 de septiembre, se dio a conocer la suspensión del concurso para el pabellón nacional de la exposición internacional, a realizarse entre mayo y noviembre del próximo año. Argumentando “incumplimientos formales”, la Subsecretaría de las Culturas resolvió designar un nuevo jurado para repetir la instancia evaluativa, pese a que el proceso ya había finalizado y existía un fallo.

 

Ante esta medida, la arquitecta Alejandra Celedón Föster, quien además había sido curadora del pabellón en 2018, publicó una carta en El Mercurio para expresar su desacuerdo. En el texto, Celedón sostuvo que el jurado habría cumplido correctamente con su mandato, señalando que “si faltaba alguna formalidad, estábamos disponibles para subsanarla”. Celedón criticó la decisión tomada por la subsecretaría y apuntó a la complejidad de reiniciar el proceso, dado que ya no se podía cumplir con garantizar el anonimato de las propuestas concursantes. “Los autores ya son conocidos y nadie podrá evaluar a ciegas”, advirtió la arquitecta.

 

Tras la denuncia, el Ministerio de las Culturas decidió mantener el jurado original, compuesto por Alejandra Celedón Föster, Serena Dambrosio, Mathias Klotz, Fernando Pérez, Alberto Sato, Sofía von Ellrichshausen y Enrique Walker, y ordenó la realización de un nuevo concurso para elegir al representante que expondrá en la Sala dell’Isolotto del Arsenale, un espacio de 250 metros cuadrados.

 

Cronología de la polémica

 

Inicialmente, la Subsecretaría de las Culturas apuntó a incumplimientos en la ejecución de las bases del concurso, pero esta decisión abrió la interrogante sobre qué había ocurrido concretamente. Con la publicación de la carta de Alejandra Celedón en El Mercurio el domingo 27, la discusión comenzó a girar en torno a la decisión no solo de anular el proceso, sino de reemplazar por completo al jurado del concurso.

 

Ante la situación, la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA) y el Colegio de Arquitectos de Chile emitió un comunicado el martes 29 para plantear la dificultad para reproducir las condiciones originales de anonimato, sugiriendo encontrar una solución diferente para el caso, proponiendo que se mantuviera al jurado original y se iniciara una nueva evaluación, pero sin recibir postulaciones nuevas.

 

“El anonimato constituye una garantía relevante durante un concurso y debe ser resguardado mientras sea posible. Sin embargo, una vez conocida la identidad de las propuestas, ello no impide necesariamente que este mismo jurado pueda ejercer nuevamente, con independencia y fundamento, su juicio experto sobre la calidad arquitectónica de los proyectos y determinar cuál representa mejor a nuestro país”, argumentaron las organizaciones en el comunicado.

 

Tras la crítica de Celedón y la intervención de las organizaciones, el miércoles 30 el Ministerio de las Culturas retrocedió en su decisión y accedió a la petición conjunta de la AOA y el órgano colegiado, “con el propósito de cumplir con los principios de eficiencia y eficacia, y considerando la relevancia de la Bienal de Arquitectura de Venecia y su pronta fecha de realización”, según su declaración. La cartera agregó que el ganador del concurso se dará a conocer una vez finalizada la nueva instancia evaluativa, y recalcó que no se aceptarán propuestas nuevas para este proceso.

 

Además, el ministerio señaló que “las irregularidades detectadas, que motivaron la retrotracción del procedimiento y la repetición de la evaluación, no tienen relación con causales de inhabilidad, conflictos de interés o afectación a la imparcialidad de los integrantes del jurado. Estas solo tienen relación con deficiencias verificadas en la ejecución del procedimiento de evaluación regulado en las bases de la convocatoria”, con el fin de evitar mayores especulaciones respecto de la decisión tomada inicialmente.