Imagen: Estación Asia
Durante años, muchos vimos en los animes y dramas coreanos una escena recurrente: jóvenes reunidos en salas llenas de pantallas, luces LED, arcades y simuladores. Lugares cerrados, llenos de energía, donde ocurría todo: amistad, competencia, romances, escape y comunidad. Eran las PC bangs en Corea del Sur, los cafés manga en Japón, las “plazas” digitales del Este asiático. Hoy, eso que parecía lejano ya no es ficción ni algo exclusivo de Asia: está pasando en Chile.
Por Aline Bergen
‘Plaza Gamer by Festigame’, es el panorama estrella de estas vacaciones de invierno en Mallplaza Vespucio. Con más de 1.600 m² este espacio tiene simuladores de carrera, realidad virtual, Pokémon Go, zonas vintage, juegos chilenos y una fuerte presencia de marcas globales. Lo que sorprende no es solo la escala del evento, sino lo que representa: una nueva forma de habitar el espacio público, ahora desde lo digital.
Las nuevas plazas no tienen pasto: tienen WiFi
Donde antes los niños y adolescentes se reunían en las plazas a conversar o a jugar a la pelota, hoy se va se reúnen en línea a través del PC, la consola o el celular. A través de estos dispositivos Se juega, se conversa y hasta se transmite en vivo. La interacción social se trasladó a mundos virtuales y los videojuegos dejaron de ser solo entretenimiento: son espacios de encuentro, con sus propias reglas, identidades y vínculos.
Asia fue pionera en esto. Un informe de Google for Games (APAC Beyond 2021) confirma la región concentra más del 55 % de los jugadores en el mundo—unos 1.5 mil millones de personas jugando principalmente en móviles. En Corea del Sur, por ejemplo, hay ochenta mil PC bangs (cibercafés ultra competitivos), que funcionan como reales “plazas digitales”. El fenómeno de los Esports también es masivo: la audiencia global llegó a 921 millones en 2022, y en Asia los torneos llenan estadios y se transmiten en eventos como los Juegos Asiáticos.
Además, los jugadores en Asia–Pacífico dedican más de 17 horas semanales al gaming—la cifra más alta a nivel mundial—y prácticamente todos juegan en sus smartphones.
Chile mira al Este… y juega
Aunque estamos lejos de Seúl o Tokio, el fenómeno ya llegó. Según estimaciones, el mercado de videojuegos en Chile alcanzará los 500 millones de dólares en 2024, consolidándose como una de las industrias creativas más pujantes. Cada vez más jóvenes se forman en carreras vinculadas al desarrollo de videojuegos, y equipos nacionales comienzan a ganar notoriedad en competencias internacionales.
“Más del 45% de la población chilena se entretiene jugando videojuegos y relacionándose con la cultura geek”, explica Rodrigo Escaff, director de contenidos de Plaza Gamer en una entrevista para Los40. “Pero las instancias de encuentro presenciales aún son escasas. Queremos cambiar eso”, añade.
Imagen: Estación Asia
¿Y si las plazas del futuro fueran digitales?
Las investigaciones recientes muestran que los videojuegos están transformando la naturaleza del espacio público: donde antes existían plazas físicas, hoy emergen “espacios públicos digitales”, que combinan interacción comunitaria y juego en línea. Un estudio académico define esta intersección, señalando que “los espacios públicos y los juegos digitales se comportan en la era moderna como una proyección de la experiencia del usuario tránsita entre lo real y lo virtual».
En Asia, este fenómeno fue pionero: PC bangs en Corea, cafés gamers en Japón y salas de Esports en grandes ciudades son espacios cotidianos de convivencia y cultura gamer, una realidad que hoy empieza a trasladarse a Chile. Aquí, iniciativas como la Arena Gamer de Burger King en Providencia o Movistar GameClub en Mallplaza Vespucio reflejan que ya existen espacios diseñados para socializar y competir en torno a los videojuegos.
Lo que antes parecía algo solo posible en una serie asiática, hoy se vive en malls, ferias tecnológicas y comunidades online en Chile. Las plazas siguen existiendo, si… pero también han cambiado de forma. Y cada vez más, tienen joystick.
