Talleres de artes marciales, caligrafía y por primera vez una muestra de mochitsuki marcarán la nueva versión del Festival Hanami en el Jardín Botánico de Viña del Mar, un espacio de encuentro organizado por la Corporación Nikkei que busca acercar la cultura nipona a la comunidad.
Por Catalina Escobar Satana
El hanami es una práctica cuyo nombre significa, literalmente, “mirar las flores”. Se celebra en Japón con la llegada de la primavera y consiste, principalmente, en la observación de la floración de los cerezos acompañados de un picnic con amigos y familia. Es una instancia para apreciar la fugacidad de la vida, tomar una pausa y disfrutar de la belleza.
El hanami que se celebra cada año en el Jardín Botánico de Viña del Mar va un paso más allá. Estación Asia conversó con Fernando García, secretario de la Corporación Nikkei de la Región de Valparaíso, sobre cómo se organiza y se lleva a cabo el “Festival Hanami” que da la bienvenida a la primavera en nuestro país. La Corporación se encarga de reunir y representar a la comunidad japonesa que reside en la quinta región, que llegó de manera desorganizada a la zona y formó un fuerte vínculo con la agroindustria local desde inicios del siglo pasado.
Una relación de larga data
El uso del espacio del jardín para la contemplación de las flores de cerezo comenzó luego de que el año 2010 se recibiera una donación de 50 árboles de sakura (nombre del árbol de cerezo en japonés) con motivo del Bicentenario de Chile, de parte del gobierno japonés. Este hito marcó el inicio de una pequeña tradición entre la comunidad japonesa local: reunirse cada primavera en uno de los pocos lugares que les recordaban a su tierra natal.
Así fue que a partir de 2013, la Corporación Nikkei comenzó a llevar demostraciones de artes marciales y culturales japonesas los días en que los japoneses se reunían por el hanami, con el objetivo no solo de recordarle a su hogar, sino que también llevar la cultura del país asiático a la comunidad local viñamarina. De acuerdo con Fernando García, incluso durante la pandemia se siguió mostrando el hanami al público, con aportes fotográficos y audiovisuales de las familias que vivían dentro del jardín.
En 2015, a través de la Corporación Nikkei, se gestionó la unión entre el jardín Botánico de Viña del Mar con el Jardín Botánico de Jindai, Tokio, para poder crear un jardín japonés dentro del recinto viñamarino, dentro del cual se plantaron semillas de árboles que sobrevivieron a la explosión de la bomba atómica de Hiroshima.
Vivir el hanami en Chile
Fernando García cuenta que el festival ha tenido una buena recepción por parte de los viñamarinos y las personas que visitan el Jardín Botánico durante septiembre y octubre. Algunas personas incluso viajan desde otras regiones del país solo para participar de esta celebración, mientras que otras, sin ninguna aproximación previa a la cultura japonesa, van a conocerlo. “Se nota que la gente va con la perspectiva de que es un evento tradicional japonés y con la disposición a aprender y conocer”, comenta Fernando.
“Dentro de las cosas que se destacan es que siempre después del hanami no queda ni un papel en el suelo”, resalta Fernando, haciendo alusión a cómo los chilenos han replicado la costumbre japonesa de limpiar todo después de celebrar, que se ha hecho viral en redes sociales. “Intentamos que quede un poco de la cultura y tradiciones de japón en cada persona que participa en el hanami”, concluye.
Sobre la versión de este año, Fernando adelanta que habrá muestras y talleres de artes marciales como naginata, aikido, karate, taijutsu y kendo, pintura en acuarela, muestras de caligrafía japonesa, y por primera vez tendrán una muestra de mochitsuki, el proceso preparación del mochi, un postre tradicional que se hace con arroz glutinoso.
Este sábado 03 de octubre, a partir de las 11:00 y hasta las 17:00, el Jardín Botánico recibirá una nueva edición del Hanami Matsuri en el borde del sector Laguna Linneo. La actividad es gratuita, pero para ingresar se debe pagar la entrada al jardín, que cuesta $3.000 para adultos y $1.500 para niños, estudiantes y adultos mayores, fondos que se destinan a la recuperación del espacio tras el incendio de 2024.
