La llegada de la obra de Ali Hazelwood al streaming marca el punto cúlmine de un trayecto editorial donde la ciencia, la cultura digital y la representación femenina se dan la mano, revelando los desafíos de adaptar esta historia y las claves detrás de un éxito que trascendió la academia para conquistar a millones de lectores.
Escrito por Helena Arriaza
Editado por Martina Finkenberger Colecchio
En La hipótesis del amor (The Love Hypothesis), el papel protagónico recae en una mujer en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), un terreno donde la representación femenina aún enfrenta barreras. Lejos de ser una comedia romántica convencional, la obra retrata el rigor académico y la vida dentro de los laboratorios universitarios. Tras el estreno de su adaptación cinematográfica, lanzada ayer miércoles 23 de septiembre en Prime Video, la historia vuelve al centro de la atención de la mano de vivencias inspiradas directamente en su autora: la neurocientífica y escritora Ali Hazelwood.
Nacida en Italia, Hazelwood conoce en primera persona las luces y sombras de los pasillos universitarios. Antes de radicarse en Estados Unidos para cursar su doctorado, vivió en diversos países, incluidos Japón y Alemania. Concluida su formación en neurociencia cognitiva y simulaciones cerebrales, asumió como investigadora y profesora a tiempo completo, labor que combinó con su posterior despegue editorial. Esa experiencia directa es la que le permite plasmar con naturalidad la rutina de los laboratorios y dotar a sus relatos de una textura verosímil para quienes transitan carreras científicas.
Sin embargo, antes de alcanzar la pantalla de Prime Video y ver sus páginas convertidas en película, la historia recorrió un camino poco convencional. El origen de La hipótesis del amor se remonta a la plataforma digital Archive of Our Own (AO3) en 2018. Bajo el seudónimo Ever-so-reylo, Hazelwood publicó una historia por entregas titulada Head Over Feet. El relato se basaba en la pareja conocida en los círculos de internet como «Reylo», que exploraba una relación romántica alternativa entre los personajes Rey (Daisy Ridley) y Kylo Ren (Adam Driver) de la trilogía secuela de Star Wars. Como una curiosa ironía para los seguidores de la obra, la adaptación cinematográfica de Hazelwood guarda una conexión inesperada con ese punto de partida: Tom Bateman, quien interpreta a Adam Carlsen en la película, es pareja en la vida real de Daisy Ridley, la actriz que encarnó a Rey y que inspiró originalmente a la protagonista femenina, Olive Smith.
Aquella historia por entregas no tardó en causar sensación dentro de la comunidad digital. La masiva recepción de los lectores impulsó a Hazelwood a transformar el fanfiction en una novela independiente y original. Para su publicación comercial, la autora eliminó cualquier alusión explícita a Star Wars, renombró a los protagonistas como Olive Smith y Adam Carlsen, y trasladó la trama al ámbito académico, situándola en los laboratorios de biología y neurobiología de la Universidad de Stanford.
El elenco protagónico está encabezado por Lili Reinhart como la estudiante de posgrado Olive Smith y Tom Bateman como el profesor Adam Carlsen, y las ilustraciones de la portada mantuvieron los rasgos de los actores que sirvieron de chispa inicial. Tras su lanzamiento oficial, la novela fue acogida de inmediato por BookTok, la comunidad literaria de TikTok, lo que impulsó el libro a la lista de superventas de The New York Times.
En este contexto de éxito editorial, Contraportada conversó con Ana Isabel Sánchez, la traductora oficial de La hipótesis del amor al español. Al respecto de cómo fue asumir este reto, la traductora compartió: “acepté la traducción encantada, porque me parecía un libro muy divertido, y aparte con valores que para mí son importantes, como el de las mujeres en la ciencia, entonces lo traduje de mil amores”. Asimismo, consultada sobre el paso de la novela al cine y el doblaje, señaló que, aunque los formatos audiovisuales exigen reducciones de diálogo debido al espacio y la sincronía labial, «con los grandes profesionales que hay trabajando con la traducción a la lengua española, estoy segura de que estarán muy bien hechos».
A través de las vivencias de Olive Smith, la historia aborda problemáticas estructurales que muchas mujeres experimentan a lo largo de su formación en ciencias. La literatura de Hazelwood contribuye a destruir el estereotipo que suele encasillar a las científicas como figuras frías o carentes de vida afectiva. Al humanizar a estas investigadoras, mostrándolas apasionadas por sus campos de estudio sin renunciar a sus emociones, la obra promueve una identificación positiva que inspira a nuevas generaciones a contemplar las disciplinas científicas como un espacio accesible y lleno de propósito.
