Entre cuotas internas, donaciones de exmilitantes y apoyos de fundaciones o partidos, los movimientos estudiantiles de la UC despliegan cada año distintos mecanismos para costear y ejecutar sus campañas.
Por Tomás Ferrada Poblete
Cada año, durante el periodo electoral, los movimientos de la UC cruzan acusaciones por su financiamiento: vínculos con partidos, supuestas ayudas externas y diferencias de recursos entre las listas en competencia.
Para despejar ese panorama, Página 33 contactó a fuentes de distintos movimientos, tanto exmilitantes como fundaciones ligadas al mundo político, para dilucidar el modo en que las listas juntan dinero para disputar la FEUC. El análisis aborda tanto las fórmulas utilizadas esta campaña como los esquemas de años anteriores, con el objetivo de aclarar los nexos externos a la universidad y desmenuzar cómo se levanta el presupuesto electoral, que según los estatutos de la Federación no puede ser superior a las 118,86 UF (4,7 millones de pesos aproximadamente).
Amanecer y los partidos políticos:
Amanecer es el único pacto en las elecciones integrado por cuatro colectivos: las Juventudes Comunistas UC (JJCC UC), el Frente Amplio UC (FA UC), la Brigada Universitaria Socialista (BUS) y Surgencia. De ellos, sólo el último no mantiene un vínculo directo con algún partido político nacional.
El presupuesto se reparte de manera equitativa: cada movimiento aporta 250 mil pesos al fondo común. En el caso de las agrupaciones con respaldo partidario, los recursos provienen en parte de donaciones de militantes y redes internas de sus respectivos partidos, aunque mayoritariamente el apoyo viene de gestiones propias. Voces dentro del pacto reconocen que existe cierta resistencia a pasar dinero por parte de las dirigencias nacionales, ante la duda de si un proyecto de izquierda partidista puede imponerse en la UC.
Un ejemplo de los métodos internos fue la “Lucatón x la FEUC” organizada por el Frente Estudiantil del Frente Amplio. Según explicó Gerard Cuevas, encargado político del FA UC, con el monto reunido “se organizó una actividad donde convocamos a estudiantes del partido de otras universidades. En ella vendimos alimentos y con eso logramos completar los 250 mil pesos”.
En el caso de Surgencia, el financiamiento proviene principalmente del acumulado de una cuota mensual entre sus militantes de $1.500. Un sistema similar existe en la base UC de las Juventudes Comunistas, donde cada integrante también paga $1.500 mensuales. De estos, un porcentaje sube al regional y al comité central de las Juventudes. El resto queda en las arcas de la orgánica UC. Además, para esta campaña, la base comunista recibió insumos desde la Brigada Ramona Parra — histórica organización muralista del Partido Comunista —, dentro de los que incluyen pintura y brochas para la confección de lienzos.
El apoyo partidario también se expresa en lo logístico. Las sedes del Partido Socialista y del Frente Amplio, ambas ubicadas en Santiago Centro, han servido como puntos de encuentro, tanto para reuniones de negociación y planificación como para pintar materiales de campaña. En cambio, según militantes, la sede del Partido Comunista no suele ser utilizada por ser un espacio más reducido que el de sus aliados políticos.
Avanzar y el apoyo de Horizontal:
Durante años, el movimiento Avanzar ha contado con un respaldo importante desde Horizontal, el centro de pensamiento liberal vinculado al partido Evópoli. En un inicio, el apoyo se expresaba de varias formas: capacitaciones políticas, acceso a expositores, uso de su sede y, sobre todo, una red de contactos que servía para financiar sus campañas a FEUC con holgura.
Hasta el año pasado, el mecanismo operaba así: Horizontal elaboraba listados de entre 30 y 50 personas afines al mundo liberal —muchas de ellas exalumnas de la UC— a quienes los militantes de Avanzar enviaban solicitudes de apoyo económico. Las donaciones, que solían fluctuar entre los 50 y 200 mil pesos, llegaban a las cuentas del movimiento.
Aunque no existían traspasos formales de dinero por parte de la fundación, su rol como intermediario era decisivo, porque a través de esos contactos Avanzar lograba juntar entre 4 y 6 millones de pesos por campaña. De ese monto, alrededor de un 60% a 70% provenía de aportes gestionados gracias a Horizontal.
El resto de los recursos se levantaba internamente entre los propios militantes y sus familias. Según fuentes ligadas a la fundación, no había rendiciones de cuentas hacia Horizontal ni hacia los donantes, sino que la administración y uso del dinero quedaba en manos del movimiento. Sus gastos se concentraban en el periodo de campaña: materiales, redes sociales y jornadas de planificación o convivencia donde podían gastarse varios cientos de miles de pesos en logística y alimentación.
Según pudo confirmar Página 33, este año cesaron los apoyos monetarios, aunque persisten los otros vínculos, como la formación política, asesorías y la posibilidad de usar su sede en Las Condes para sus actividades.
A la interna del movimiento admiten que el presupuesto ha disminuido considerablemente al no contar con ese respaldo económico. Este año deben hacerlo totalmente por su cuenta: “Lo que hacemos ahora es hablar con personas específicas que tienen más contactos, en general, de gente que nos pueda aportar. Les damos un resumen con los candidatos, las ideas que queremos transmitir en campaña y ellos se encargan de hacerlo llegar a gente que pueda aportarnos”, comentó Alonso Magaña, coordinador externo de Avanzar.

Parte del equipo de Avanzar reunidos la semana pasada en la sede de Horizontal.
Solidaridad, su red de egresados y el soporte de IdeaPaís:
En el caso de Solidaridad, el financiamiento se sostiene principalmente en una red de egresados que continúa aportando al movimiento tras dejar la universidad. Cada año, durante el periodo electoral, decenas de exmilitantes colaboran con donaciones personales o con aportes en especie —desde materiales de campaña hasta apoyo logístico o asesorías técnicas—, lo que constituye el núcleo del presupuesto con el que se despliega la lista.
También se les solicita aportes a los candidatos que compiten en las listas FEUC y Consejería Superior. Dichos aportes suelen fluctuar entre los 30 mil y los 150 mil pesos. La recaudación se complementa con aportes puntuales de quienes participan al interior del movimiento.
Con ese esquema, Solidaridad logra financiar la producción de materiales, la difusión en redes y gastos en alimentación y logística. Según fuentes ligadas al movimiento, sus gastos de campaña suelen moverse al filo del máximo permitido por los estatutos de la FEUC: 118,86 UF (unos 4,7 millones de pesos actuales), con márgenes mínimos por sobre o bajo ese tope.
Aunque el movimiento mantiene afinidad con la fundación IdeaPaís, centro de pensamiento ligado a militantes de los partidos de Chile Vamos.
Consultado al respecto, Michael Comber, director de formación de IdeaPaís, negó cualquier aporte monetario y señaló que existe un “alineamiento de ideas” entre ellos y el movimiento. “Hay personas que han participado de Solidaridad UC y que luego han participado en IdeaPaís y se les da apoyo formativo. No exclusivo ni excluyente, a los miembros que participan de las instancias correspondientes con esos fines. Eso también implica, pero no está reducido, a hacer encuentros, espacios formativos, organización de diversas actividades, etc.”, cerró Comber.

Solidaridad afuera de las oficinas de IdeaPaís el pasado miércoles 1.
La Nueva Acción Universitaria y su recaudación interna y externa:
En el caso de la Nueva Acción Universitaria (NAU), el financiamiento combina estrategias internas de recaudación con donaciones de exmilitantes y simpatizantes. Uno de sus principales eventos es la “ceNAU!”, una cena de recaudación a la que asisten militantes, familiares e invitados. Esta funciona como punto de encuentro y apoyo financiero para la campaña. También consideran la venta de poleras a la militancia y aportes de las familias de los candidatos.
A eso se suman los aportes de exintegrantes del movimiento y personas afines, que año a año contribuyen con transferencias individuales. Según un documento interno al que tuvo acceso Página 33, la NAU reunió el año pasado un total de $690 mil por esta vía.
Entre los aportes destacan los $250 mil del exFEUC 2017 Aldo Carrasco, y los $100 mil entregados por el exNAU Cristóbal Karle. El mismo monto donó el actual concejal de Peñalolén y abogado de la Universidad de Chile, Juan Cristóbal Cantuarias, actual pareja de la exSubconsejera Superior, Amanda Astudillo. Tanto Karle como Cantuarias son militantes del Partido Socialista que optaron por financiar al movimiento verde, a pesar de que su partido compitió en la misma elección dentro de la lista rival Amanecer.
En el mismo documento se detallan las cuotas solicitadas a los candidatos a lista FEUC y a Consejería Superior el año pasado: $120 mil y $70 mil respectivamente, lo que en su conjunto totaliza $860 mil. Consultado al respecto, Diego Aguilera, coordinador general del movimiento y excandidato a primer vicepresidente, sostuvo que “esa no es una cuota para gastos de campaña, es una cuota que se organiza para la alimentación de quienes fuimos candidatos. El aporte es una estimación y finalmente depende del bolsillo de cada uno”.
Durante el periodo de campaña, la NAU reúne a sus postulantes a la lista FEUC y a la Consejería Superior en una misma casa por cerca de tres semanas, instancia que tiene por objetivo afianzar lazos y planificar la campaña.
El Movimiento Gremial, las donaciones de familiares y la Fundación Jaime Guzmán:
En el caso del Movimiento Gremial (MG), la lista 1A se financia principalmente a través de aportes personales y una extensa red de exmilitantes.
Cada generación de egresados del MG tiene un representante encargado de reunir fondos entre sus pares que luego irán a parar al presupuesto de campaña. En ese grupo figuran gerentes de empresas y profesionales consolidados que aportan mayoritariamente entre 20 y 50 mil pesos al fondo.
Según estimaciones internas, más del 40% del presupuesto total proviene de estas donaciones, mientras que el resto se levanta dentro del propio equipo. Fuentes del movimiento reconocen que las familias de sus propios miembros aportan sumas importantes de dinero, lo que les permite sostener sus campañas.
El ineludible vínculo con la Fundación Jaime Guzmán (FJG) es estrecho y de larga data. La fundación —bautizada en honor a su fundador, el asesinado senador de la UDI— mantiene una relación histórica con el gremialismo. En los terrenos de la fundación ubicados en Capullo 2440, Providencia, el MG tiene un espacio subterráneo que utiliza como oficina permanente y centro operativo durante las campañas. Desde ese lugar se coordinan reuniones, planificación y actividades políticas. Aunque la FJG no figura formalmente como financista, fuentes del movimiento reconocen recibir asesoría y apoyo logístico de exgremialistas que hoy la integran.

El Movimiento Gremial reunido en los terrenos de la Fundación Jaime Guzmán.
El periodo de campaña de las elecciones FEUC 2026 comenzó el pasado lunes 29 de septiembre y se extenderá hasta el miércoles, mientras que las votaciones se realizarán el martes 7 y miércoles 8 de octubre.
