La SCD y otros gremios del sector cultural arremetieron contra una disposición del proyecto de Reconstrucción Nacional que permitiría a la Inteligencia Artificial usar obras protegidas sin pedir permiso.

Por Bruno Rosales

La discusión sobre inteligencia artificial y derechos de autor sumó un nuevo capítulo en Chile. La Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales (SCD) y el sector cultural, cuestionaron el artículo incluido en la llamada Ley de Reconstrucción Nacional, que modificaría la legislación vigente y permitiría el acceso de la IA a materiales de autor para su entrenamiento.

Estaba escondido en medio de un proyecto de ley gigante, pensado para la reconstrucción del país tras los incendios de 2024, pero bastó con que se conociera su contenido para que el mundo de la música y la cultura levantara la voz. El artículo 8 del llamado Plan de Reconstrucción Nacional —apodado «Ley Miscelánea» por la amplitud de materias que aborda— propone modificar la Ley de Propiedad Intelectual (N° 17.336) de una forma que, según críticos, podría dejar a los artistas chilenos sin control sobre sus obras.

El proyecto fue ingresado al Congreso el 22 de abril por el presidente José Antonio Kast, y en cuestión de horas, ya había generado una reacción en cadena desde varios sectores del mundo creativo.

¿Qué dice exactamente ese artículo?

Se propone incorporar un nuevo artículo “71T” a la Ley de Propiedad Intelectual, que permitiría utilizar obras ya publicadas sin necesidad de requerir autorización ni pagar a sus dueños, siempre que el uso tenga como finalidad el análisis de grandes volúmenes de datos (como textos, audios o imágenes, por ejemplo) para su clasificación o procesamiento meramente estadístico.

Asimismo, la norma establece un límite claro; su uso no puede constituir una explotación comercial encubierta de los contenidos protegidos. Una salvaguardada que, para muchos del sector, resulta insuficiente.

La SCD y su vehemente rechazo

La Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales manifestó su rechazo a través de una declaración pública en su página web la semana pasada, sosteniendo que una incorporación como esta «no constituye otra cosa que una vulneración a los principios generales en los cuales se basa el Derecho de Autor: la autorización expresa de los titulares para el uso de las obras».

Por su parte, el presidente de la SCD, Rodrigo Osorio, reforzó que la propuesta afecta directamente a la capacidad de los autores para decidir sobre el uso de sus creaciones. «El principio que se vulnera es la posibilidad que tiene un autor para autorizar o rechazar el uso de una obra para un determinado fin» acotó.

Asimismo, la SCD esclarece que el problema no solo se acota al ámbito jurídico, sino que también se relaciona con el equilibrio de poder. La organización argumentó que un artículo que permita que cualquier herramienta de IA, pueda utilizar material protegido sin autorización, «sobrepasa los horizontes de cualquier legislación en torno a la protección autoral, y plasma una visión en donde se desprotege al más débil —los autores— frente a la tecnología y los grandes conglomerados informáticos que la manejan».

Una norma con historia

Lo que irrita especialmente a los gremios es que este artículo no es nuevo. La propuesta ya había sido planteada durante el gobierno anterior, en el proyecto de ley sobre Inteligencia Artificial. Tras un arduo debate, esta fue primero acotada a fines de investigación no lucrativos y, ante el unánime rechazo de la comisión, fue eliminada finalmente de ese proyecto. Que ahora reaparezca, en un megaproyecto de reconstrucción cuya urgencia legislativa es alta, es leído por el sector como una maniobra para “saltar” ese rechazo anterior.

El senador Castro fue enfático al respecto: «Es bien curioso que el oficialismo y la derecha defiendan tanto la propiedad privada, y cuando se trata de la propiedad intelectual aparece esta tremenda ambigüedad y un forado que quieren instalar a través de este megaproyecto».

Un rechazo que va más allá de la música

La SCD no está sola. La Asociación Nacional de Televisión (ANATEL) advirtió que la norma podría abrir la puerta al uso masivo de contenidos protegidos sin compensación, y calificó como «innecesaria» su incorporación en este proyecto, considerando que actualmente el Senado discute una iniciativa específica sobre regulación de la inteligencia artificial.

La Asociación Nacional de la Prensa (ANP), por su parte, alertó que la norma debilita la sostenibilidad económica de los medios y deja las obras a merced de la IA sin control ni reconocimiento, señalando que «el debate sobre la inteligencia artificial y sobre las excepciones al derecho de autor no puede resolverse sacrificando los derechos de quienes producen la información que da sustento a la vida democrática».

La defensa del Gobierno

Desde el Ejecutivo, la respuesta ha sido defensiva, pero dejando una puerta entreabierta. El ministro del Interior, Claudio Alvarado, reconoció que la norma puede ser objeto de cambios durante su tramitación y expresó su esperanza de que «en el debate parlamentario a lo mejor se puede corregir, se puede mejorar y se pueden buscar puntos de acuerdo«.

El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, explicó que el objetivo es que Chile «sea elegible como inversión para minería de datos destinadas a inteligencia artificial deslocalizada«. En otras palabras, el Gobierno argumenta que, sin esta norma, el país pierde competitividad para atraer inversiones del sector tecnológico global.

Esa tensión, entre el desarrollo económico ligado a la IA y la protección de quienes crean los contenidos que la alimentan, es en el fondo, el nudo central del debate. Un debate que, de momento, recién comienza su tramitación en el Congreso y que el mundo de la música chilena seguirá muy de cerca.