Chile cerró el 2025 con 3 victorias seguidas, racha que no lograba desde 2023 cuando la Roja estaba bajo el mando de Eduardo Berizzo. La selección pone fin a uno de los peores años de este siglo con una recta final de tonos dulces, gracias a un estilo de juego alejado de las métricas del entrenador Nicolás Córdova.
Por Santiago Castro
La selección chilena de fútbol pone fin al 2025 luego de haber disputado 10 partidos; 6 de clasificatorias para el Mundial 2026 y 4 amistosos. En ellos obtuvo 3 victorias, 2 empates y 5 derrotas, un rendimiento del 30%. Metió 12 goles, todos en amistosos, y recibió 10.
Estas cifras reflejan el último puesto que obtuvo Chile en las clasificatorias, quedando último con 11 puntos y –18 goles de diferencia: empeora su posición en las clasificatorias para el Mundial 2002, donde quedaron últimos con 12 puntos y –12 goles a favor.

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Aun así, la selección logró cerrar el año con 3 victorias seguidas en un triangular amistoso contra Perú y contra Rusia. Ochocientos ochenta y seis días tuvieron que pasar para volver a ganar con esa racha. La última vez ocurrió con Eduardo Berizzo en 2023, cuando Chile le ganó a Paraguay, República Dominicana y Cuba.
Sin embargo, para evaluar el año de la Roja hay que tomar los 365 días y cuáles fueron los factores que tuvo cada partido, cada repunte y cada caída.
Un inicio esperanzador, que duró poco
Chile partió el 2025 con el pie derecho. En febrero goleó 6-1 a Panamá en un amistoso para recuperar la esperanza en Ricardo Gareca, director técnico de la selección de ese entonces. Se ganó con talento nacional: 3 goles de Nicolás Guerra y grandes actuaciones de Lucas Cepeda, Ariel Uribe y Stefan Pino. El panorama para la doble fecha de clasificatorias era positivo.
De cara a estos partidos, el presidente de la ANFP Pablo Milad no escatimó en dar esperanza a la afición: “No somos el Chile de hace unas fechas, somos un Chile renovado, con nuevas alternativas”.Sin embargo, la Roja solo fue capaz de sacar un punto entre los encuentros disputados contra Paraguay (1-0) y Ecuador (0-0).
Con Fernando Zampedri recién nacionalizado y una nómina que promediaba 29 años, se empezaron a encender las alarmas de la tercera eliminación consecutiva a un Mundial. Muy criticados fueron los rendimientos de jugadores como Arturo Vidal y Darío Osorio. Sumado al planteamiento de Gareca, quien se mantenía firme con el volante de Col-Colo y en mantener a Felipe Loyola en el lateral derecho, mientras que él brillaba como interior en Independiente de Avellaneda.
6 partidos, 65 tiros y 0 goles: 2 puntos
Después de esa doble fecha sin goles, seguía la última oportunidad para Chile de clasificar: recibir a Argentina, visitar a Bolivia, viajar a Brasil y volver al país para jugar contra Uruguay. Contra Argentina perdieron 0-1, contra Bolivia 2-0, contra Brasil 3-0 y contra Uruguay empataron 0-0.

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En ese compendio de 6 partidos de clasificatoria, incluyendo los partidos contra Paraguay y Ecuador, la Roja tiró 65 veces, no marcando ni una sola vez, lo que demuestra uno de los grandes problemas de este año:
Tras estos resultados, Pablo Milad decidió, tras varios meses de insistencias de los chilenos, echar a Ricardo Gareca. Los últimos dos partidos (Brasil y Uruguay) fueron dirigidos por Nicolás Córdova como entrenador interior, en paralelo que entrena a la selección Sub-20.
La juventud contraataca
Con la selección última en la tabla de clasificatorias al Mundial y un rendimiento muy cuestionado en el Mundial Sub-20, Nicolás Córdova tenía el desafío de devolver el ánimo a una Roja sin nada que disputar. Ganó 2-1 contra Perú en un amistoso disputado el 10 de octubre. Con goles de Ben Brereton al 63’ y Maximiliano Rodríguez, quien entró de cambio al 67’ por el propio Brereton al 90+4’.
Se detectaron las primeras señales de Córdova: cambios oportunos, muy criticado a Gareca y lo más anhelado: goles. A la Roja le quedaba diputar un triangular contra Rusia y Perú entre el 15 y 18 de noviembre respectivamente. Ganaron 2-0 contra Rusia y 2-1 contra Perú. Los dos puntos principales de esta racha fueron dos cosas: la convocatoria y el estilo de juego contra golpeador.

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Respecto a la elección de jugadores, destacó la juventud. Si bien en la convocatoria contra Brasil y Uruguay promediaba 24,5 años, la más joven en todo 2025, se reforzó esta idea. Con jugadores como Sebastián Mella (20), Ian Garguez (20), Lautaro Millán (20) y Agustín Arce (20), al igual que viejos conocidos como Maximiliano Gutiérrez (21) e Iván Román (19). Se dejaba de lado a la generación dorada para traer nuevas piernas.
Esta nómina se dispuso a jugar de forma contraria a como Chile había apuntado todo el año: pasaron de jugar colectivamente al contraataque. Los datos lo indican: 8 tiros, 45% de posesión en promedio y 4 goles entre los dos partidos. Efectividad a cambio de las métricas de Córdova. Pero Chile también cambió en lo cualitativo. El gol de Gonzalo Tapia viene tras un envío largo y una gran carrera del jugador de Sao Paulo. Mientras que el segundo, obra de Brereton, vino tras largas carreras de presión. Lo mismo contra Perú.

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Si bien el primer gol vino tras un córner, anteriormente se buscó repetidamente la carrera a la espalda de la defensa peruana. El segundo gol, de Darío Osorio, enmarca el nuevo estilo de Córdova: correr al espacio con ventaja.
Con esto, Chile se vuelve a encontrar con rachas ganadoras, a la espera de nuevas fechas para el 2026 y una posible cuarta victoria consecutiva.
