El chileno cerró su participación en París con una contundente derrota ante Félix Auger-Aliassime, pero también con señales alentadoras. Su clasificación a octavos de final y el triunfo sobre la promesa francesa Moïse Kouamé marcaron su mejor actuación en un Grand Slam.
Por Vicente Brante
La aventura de Alejandro Tabilo en Roland Garros llegó a su fin este lunes. El chileno cayó por 6-3, 7-5 y 6-1 ante Félix Auger-Aliassime en los octavos de final y se despidió del segundo Grand Slam de la temporada. Sin embargo, más allá del resultado, su paso por París dejó sensaciones positivas para un jugador que durante el último año ha convivido con la irregularidad y la dificultad para repetir el nivel que lo llevó a convertirse en la principal raqueta nacional.
El canadiense mostró desde el inicio por qué llegaba como favorito. Con un juego sólido y de agresividad constante desde el fondo de la cancha, tomó el control del partido y evitó que Tabilo encontrara comodidad en los intercambios. El chileno intentó mantenerse cerca en el marcador, especialmente durante el segundo set, pero Auger-Aliassime aprovechó sus oportunidades en los momentos clave y terminó cerrando el encuentro en tres parciales.
La derrota puso fin al mejor Roland Garros de la carrera del zurdo. Antes de caer en octavos, Tabilo había alcanzado por primera vez la segunda semana de un Grand Slam, una barrera que hasta ahora no había logrado superar en los torneos más importantes del circuito.

Fuente: Rolandgarros.com
El momento más destacado de su recorrido llegó en la tercera ronda frente al francés Moïse Kouamé. Con apenas 18 años, el local se había transformado en una de las grandes revelaciones del torneo y contaba con el respaldo absoluto del público parisino. Tras quedarse con el primer set por 6-4, parecía encaminado al triunfo.
Sin embargo, Tabilo respondió con personalidad. Mejoró la efectividad de su servicio, comenzó a controlar los intercambios desde el fondo de la cancha y poco a poco fue apagando el entusiasmo de las tribunas. El chileno se quedó con los dos sets siguientes por 6-3 y 6-4, antes de cerrar el encuentro en un intenso tie-break del cuarto parcial. La remontada no solo le permitió avanzar a octavos de final, sino también imponerse en uno de los ambientes más hostiles que enfrentó durante el torneo.
La historia fue distinta frente a Auger-Aliassime. El canadiense evidenció la diferencia que existe entre un jugador que busca recuperar terreno y otro acostumbrado a competir en las rondas decisivas de los grandes torneos. Tabilo mostró momentos de buen tenis, especialmente en el segundo set, pero nunca logró trasladar la presión hacia su rival ni encontrar la consistencia necesaria para cambiar el rumbo del partido.
Aun así, el balance de la semana deja conclusiones positivas. Más que los octavos de final, Roland Garros mostró una versión de Tabilo que durante el último tiempo había aparecido solo de manera intermitente. El chileno volvió a sostener un buen nivel durante varios partidos consecutivos, respondió bajo presión frente a Kouamé y consiguió la mejor actuación de Grand Slam de su carrera.
La derrota ante Auger-Aliassime marcó el final de su recorrido en París, pero también dejó una señal clara para lo que viene. Aunque todavía existe distancia respecto de los nombres instalados en la élite del circuito, Tabilo volvió a demostrar que tiene las herramientas para competir en los escenarios más importantes del tenis mundial. Para un jugador que venía buscando certezas, esa puede ser la principal ganancia de su paso por Roland Garros
