Con una ventaja de más de 17.000 votos sobre Roberto Sánchez y el 98,54% de las mesas escrutadas, Keiko Fujimori se encamina a convertirse en la novena presidenta del Perú en una década marcada por fuerte inestabilidad política en el país. 

Valentina Sabag Abusleme 

Tras una reñida elección presidencial en Perú que mantiene al país en un clima polarizado, la hija del expresidente, Alberto Fujimori, se encuentra liderando la elección con una ventaja de 17.375 votos sobre el candidato de izquierda Roberto Sánchez. Fujimori cuenta con el 50,04% del sufragio, mientras que Sánchez obtiene el 49,95%, de acuerdo con los últimos resultados de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). 

De confirmarse su victoria, Keiko Fujimori se convertiría en la primera integrante de su familia en volver a gobernar Perú, después de la caída del gobierno de su padre entre 1990 y 2000, quien posteriormente fue condenado a 25 años de cárcel por delitos de corrupción y violaciones a los derechos humanos.  

Su rival, Roberto Sánchez, representa a la izquierda peruana y ha centrado su campaña en propuestas de reforma institucional y cambios al modelo económico, en una contienda que ha vuelto a dividir al electorado entre sectores conservadores y progresistas. 

La elección se desarrolla en medio de una prolongada crisis política que ha marcado a Perú durante la última década. Desde 2016, el país ha tenido ocho presidentes, varios de ellos destituidos o forzados a dejar el cargo antes de concluir sus mandatos. La crisis alcanzó uno de sus puntos más álgidos en diciembre de 2022, cuando Pedro Castillo intentó disolver el Congreso antes de ser destituido.  

Perú, después de varios días de la controvertida elección, se prepara para conocer quién será el próximo mandatario del país para el período 2026-2031. De acuerdo con las autoridades, hay 1.635 actas que habrían sido enviadas a observación, donde el 95,48% ya habrían sido revisadas, según el Jurado Nacional de Elecciones (JNE).  

La estrechez del resultado ha impedido una proclamación rápida del ganador, mientras las autoridades electorales continúan resolviendo las observaciones presentadas. Algunas de estas actas fueron enviadas a un recuento de votos por distintos motivos, como la existencia de falta de firmas, datos ilegibles, entre otros.