Créditos: Víctor Valenzuela – @siko.shark en Instagram

Víctor “Sikosis” Valenzuela, debutó con una victoria en la empresa más reconocida de MMA a nivel mundial y se convierte en el cuarto chileno en pelear en la UFC, trascendiendo así lo individual y quedando para siempre en la historia del deporte chileno.

Por Vicente Brante

El recién pasado sábado 25 de abril, Víctor Valenzuela debutó en la UFC y se convierte en el cuarto peleador chileno en la historia de esta reconocida empresa. Con 32 años enfrenta este escenario con una mirada mucho más significativa, Víctor comienza a escribir su historia dentro del libro de los referentes del deporte chileno.

Al sonar la campana del último round, el chileno levantó los brazos sin exagerar. No hubo celebración desbordada, solo un gesto contenido, suficiente para marcar el final de su debut. Víctor Valenzuela no reaccionó como si fuera una sorpresa: peleó como alguien que venía a quedarse.

Su victoria lo instala en un lugar donde pocos chilenos han llegado. Antes que él, nombres como “Pitbull” Rivas, “Jaula” Bahamondes o “Tanke” Ewert habían logrado entrar a la UFC, una vitrina históricamente lejana para el deporte nacional. Hoy, Valenzuela se suma a esa lista.

Detrás de ese momento hay un recorrido que no empezó en grandes escenarios. Proveniente de la comuna de Pedro Aguirre Cerda, comenzó desde joven a vincularse con distintas disciplinas de combate, en un entorno el cual no se suele considerar el deporte como un camino para surgir. De todas maneras, siempre tuvo el apoyo de su familia. Después del triunfo de hoy, Víctor se refirió específicamente a su abuela:

“Keka te amo, porque sé que de alguna parte me estás acompañando en esta victoria. Te amo mucho”

Créditos: Víctor Valenzuela – @siko.shark en Instagram

En la mayoría de los casos, este sacrificio y esfuerzo, se construye lejos de las luces y con una constancia que no siempre tiene visibilidad. Para Víctor no fue distinto, su crecimiento de hecho se dio más fuera que en el país. Sumó combates en ligas internacionales contra rivales más experimentados en estos escenarios. Así entonces, Valenzuela acumuló un récord que lo dejaba en el puesto de un peleador en ascenso, de promesa, pero aún muy lejano a ser partícipe de las grandes ligas.

No fue hasta que participó en eventos de clasificación, o en peleas contractuales que tuvo una primera gran chance, la Dana White´s Contender Series, evento donde se reclutan jóvenes destacados en sus categorías para entrar a la UFC. Lamentablemente, fue descalificado por K.O ante el invicto Michael Oliveira. Su segunda chance llegó en marzo del año pasado, donde por K.O técnico superó al japonés Yusaku Kinoshita. Esta victoria lo puso en el radar de la UFC nuevamente.

En su debut en la Ultimate Fighting Championship, Valenzuela enfrentó a Max Griffin un peleador con experiencia previa en la organización y acostumbrado a este tipo de escenarios. En ese contexto, el chileno no solo debía responder en lo técnico, sino también adaptarse a la presión de competir en la principal vitrina del MMA mundial. Su desempeño se sostuvo en la disciplina táctica y el control del ritmo, elementos que le permitieron cerrar la pelea a su favor sin perder orden en los momentos más exigentes.

Ese resultado no solo define un debut, también marca un punto de inflexión en su carrera. La victoria no se agota en lo deportivo, sino que proyecta su figura hacia un plano más amplio, donde su presencia comienza a tener un alcance mayor del que podría esperarse.

Su nombre deja de ser solo el de un peleador promesa, da un paso adelante y se convierte en un representante de la bandera chilena, un emblema del deporte nacional en la élite mundial. A partir de este momento, Víctor cuenta con una responsabilidad mayor, no solo debe competir al más alto nivel, también tiene una responsabilidad implícita como deportista de rendir para visibilizar la escena nacional amateur, de ser un nexo entre lo invisibilizado y la élite.